Encuentro de formandas 2013

MARTES 6 DE AGOSTO

“Subió al monte a orar, y mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante” (Lc 9,29)

Y el tercer día de nuestro encuentro ¡AVENTUREMOS LA VIDA! , sí que fue toda una aventura pues día a día nos encontramos con acontecimientos muy especiales y este día no fue la excepción…

Al clarear la luz del nuevo día se escucho el repique de la campana despertándonos a las 6 A.M, avisando que pronto subiríamos al Monte Tabor para orar con Jesús; ya estando en la capilla rezamos laudes y le dimos gracias al Señor por el don de la vida de nuestra Hna. Beatriz Adriana del monasterio de Pereira quien se encontraba de cumpleaños.

Seguidamente, nos dispusimos para la oración sabiendo que ésta es la única forma de cuidar el tesoro que llevamos dentro; de que es nuestro corazón el monte donde subimos a orar para encontrarnos con Dios, donde nos llenamos de ÉL… allí donde el Padre nos dice:  “Éste es mi Hijo, mi elegido, escuchadle” . Y después de haber exclamado con alegría “Que bien se está aquí”  bajamos del monte con la certeza de que Dios mora en nosotras y nosotras en él, para ir a transparentarlo, para ir a irradiarlo a quienes nos rodean.

Nos  volvimos a reunir en la capilla para el rezo de tercia y luego ir a desayunar, éste comenzó con una sorpresiva serenata para nuestra Hna. Cumpleañera entonada por nuestras Hnas. De Popayán Claudia y Yojana a las que nos unimos con nuestras voces y acompañándolas con palmas; entre abrazos y canciones le llego el turno a su Hna. Blanca Nubia del monasterio de la Mansión con quien se dio un fuerte y bailado abrazo, que como buenas maestras de baile, se dieron sus buenos pasos. Después de un ameno y nutritivo desayuno iniciamos la charla con el P. Mauricio Uribe en la que continuamos esbozando al ser humano con un escáner en profundidad,  manifestándonos que el ser humano es un ser sediento, un proyecto espiritual,  introduciéndonos en el humanismo y el simbolismo teresiano, temas que ya podrán disfrutar escuchando los cd’s.

Llegó el momento del refrigerio que fue a las 11 am  estos espacios eran de esparcimiento, de compartir fraterno con las hermanas, de expresar nuestras impresiones y alegrías, este día estuvo lleno de sorpresas y ésta fue una de ellas, desde que llegamos a Santa María de los  Ángeles fuimos invitadas por el P. Duván a la Eucaristía de inauguración del aula – capilla  que allí habían construido para poder acoger a un mayor número de personas; ésta misma invitación la recibimos de Monseñor Rigoberto el día que nos dio el saludo de bienvenida, y… ¿cómo evadir este encuentro eclesial tan importante?  Además el P. Duván que nos había escuchado los cantos en la misa del domingo y decía que parecíamos ángeles cuando cantábamos, nos pidió que cantáramos en esa Eucaristía solemne de inauguración, al menos los cantos de Ofertorio y Comunión, y así lo hicimos.

En el transcurso de la mañana estuvimos expectantes sabiendo que en este día se volverían a unir al grupo las Hnas. Lupe, Karol y Carmenza del monasterio de Bogotá y Pereira, que por motivos de salud de nuestra Hna. Karol, habían tenido que ausentarse del encuentro, y fue entonces cuando  minutos antes de comenzar la Eucaristía las vimos entrar al aula – capilla  y nos alegramos mucho al tenerlas nuevamente con nosotras.

En la homilía Monseñor Rigoberto nos manifestó que es en la fiesta de la Transfiguración donde los apóstoles consolidan su fe en el Señor y es en ésta ocasión donde el Señor se despoja de su realidad humana mostrándonos su realidad divina. También nos expresó que la Transfiguración es la revelación de JESÚS como verdadero Dios y verdadero hombre.

Nos exhortó a ratificar, a consolidar nuestra fe en el Señor al igual que los apóstoles para ir luego a trasfigurar, a transformar a las personas a través de la escucha de la palabra de Dios y haciendo alusión al aula – capilla nos habló de que éste sería un espacio de fe, un lugar para crecer en la fe, pues allí sería predicada la palabra del Señor. Finalizando la homilía habló a los feligreses sobre nuestra misión como Religiosas Carmelitas Descalzas y les dijo: “ellas con su oración ayudan a trasfigurar el mundo”. Hnas. Éste es nuestro camino de santidad a recorrerlo. ¡Ánimo! y como decía el lema de este encuentro “Aventuremos la vida”, pues en verdad esto sí que es una aventura.

Terminada la Eucaristía a la que llegamos siendo discípulas, salimos misioneras, y la ocasión nos estaba esperando en el sitio que habían preparado para el almuerzo del clero con Monseñor Rigoberto ya que el día anterior había cumplido años; nosotras le preparamos una serenata que iniciamos después de un breve saludo y luego  luciendo nuestros mejores dotes artísticos acompañados con guitarras, bombo, flautas y pandereta… cerrando con broche de oro nuestra presentación con unas coplas que fueron de mucho agrado para Monseñor y sus acompañantes.

En seguida pasamos a almorzar, allí la Madre Luz Amanda del monasterio de Pereira nos compartió una deliciosa torta por el cumpleaños de su hija Beatriz Adriana.

Llegó la hora de la siesta, unas fueron a descansar y otras… ¿quién dijo siesta? Pues aprovecharon este rato para la fraternidad. Cumplido el tiempo de “descanso” reanudamos la charla con el P. Mauricio Uribe quien comenzó con un recuento de lo que llevábamos hasta el momento e iniciando un nuevo tema: la dimensión del encuentro, en la que nos decía: “el amor es hijo de la palabra y del tiempo, Dios se hizo palabra y habito en el tiempo. La comunidad se construye con tiempo y con palabra y el fruto del tiempo y la palabra son: el encuentro, la intimidad y el amor.”

Bueno y llegó el momento de rezar vísperas.  Nos reunimos en un espacio en el que en su centro había lugar para encender una fogata y  alrededor de éste, dos bancas en forma de círculo en las que se fueron ubicando las hermanas, allí el fuego no era el que conocemos físicamente, pues el fuego era el que ardía en cada uno de nuestros corazones que palpitaban al unísono, donde Dios habita, siendo Él nuestro centro y mitad. Fuego que estamos invitadas a transmitir, un fuego que después de acrisolarnos, de purificarnos nos lanza a la salvación de las almas.

Es hora de cenar y luego de bendecir la mesa se abre nuevamente la oportunidad de compartir con las Hnas. que no habíamos compartido en días anteriores ya que en cada comida nos sentábamos en distintas mesas con la finalidad de conocernos más; damos gracias por los alimento y el compartir fraterno y prontamente nos preparamos para la recreación en la que volvimos a ser como niñas jugando rondas como… ¡que me pica una pulga!, Hueso, que me pica por aquí, que me pica por allá… y finalizando la recreación recibimos detalles de nuestras hermanas de Villa de Leiva y Girardota a quienes les agradecemos por habernos hecho pasar un rato tan agradable donde las risas no cesaban.

Como pueden darse cuenta este día fue intenso debido a que nuestros planes no son los planes del Señor, con los que quedamos agotadas, llegando a decidir que cada una rezara el oficio de lectura  y completas con lo que cada una poco a poco se fue retirando ya a la capilla o a su cabaña para rezar y luego al merecido descanso.

Y así llegamos al fin de este día, con el descanso de la noche, revitalizando nuestro cuerpo y nuestro espíritu disponiéndonos para ¡AVENTURARNOS! Con  los planes que el Señor tendría para nosotras al clarear el nuevo día.

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