Reseña Popayán

En el día de hoy nos hallamos en presencia de una victoria del espíritu, perennizada en las piedras y en los muros de este robusto edificio al reparar una triste equivocación de los siglos pasados, reconociendo que hoy como ayer es para esta ciudad fecunda de Popayán una gloria indiscutible, el tener un lugar donde mujeres valiosísimas consagran su virginidad a Dios y se convierten en elocuente testimonio viviente de la existencia y de la presencia de Dios entre los hombres, apoyando en una u otra forma la RESTAURACIÓN DEL MONASTERIO DE CARMELITAS DESCALZAS que erigió la fe de nuestros mayores y acompañando fervorosamente como en una sinfonía de victoria a nuestras queridas Madres Carmelitas en la apertura a la celebración de sus 50 años de refundación de éste nuestro muy amado Monasterio.

Hacemos a continuación una breve reseña de lo que ha sido su historia desde sus inicios:

Cristo Rey tiene empeñada su gran batalla para salvar al mundo, y nosotras, “Estando encerradas, peleamos por Él, como nos asegura nuestra Madre Santa Teresa.

El Monasterio del Carmen de Popayán fue fundado el 14 de octubre de 1729 por doña Dionisia Pérez Manrique y Cambreros, natural de Santa Fé de Bogotá, con los bienes que para este efecto dejó su segundo esposo Carlos Pérez de Vivero Marqués de San Miguel de la Vega.

Ellos habían determinado invertir un cuantioso capital para establecer en esta ciudad un convento de monjas Carmelitas, de la reforma de Santa Teresa, y para llevar a cabo con esta magna obra se dirigieron en el año de 1720 a la Corte Española haciéndoles conocer sus propósitos y los medios de que disponían.

Quedando con clara evidencias por parte de la Real Audiencia de Quito que la Marquesa tenía listo para la fundación tantos dineros como minas y varios edificios en esta ciudad, y además una imposición a censo para la renta de los capellanes, que habrían de necesitar las monjas, se dio principio a la fundación.

Siendo Priora la Madre María Rosa de San José del Carmelo de Santafé de Bogotá, con quien la Marquesa había ultimado todo lo necesario para iniciar la fundación y que fueran columnas de la regular observancia salieron el 9 de Septiembre de 1729 las siguientes religiosas:

  1. 1.Madre Bárbara Tomasa de la Santísima Trinidad (Priora)
  2. 2.Feliciana de San Diego
  3. 3.Brígida Gertrudis de Jesús María y José
  4. 4.Tomasa de San Rafael
  5. 5.Rosa de San Joaquín (Novicia)

Llegaron el 14 de Octubre del mismo año, traídas por los presbíteros señores doctor don francisco Gómez y doctor Francisco de Medina.

Las Monjas se instalaron al principio en los edificios que los Marqueses de la Vega tenían en la manzana cerrada por la plaza mayor (Parque de Caldas). Pero siendo este lugar inadecuado para disfrutar del retiro y silencio propios de los monasterios de clausura, la Marquesa compró dos solares en la calle de Belén y una casa contigua a ellos, donde surgió el monasterio dedicado al Patriarca Señor San José y la Iglesia del Carmen al glorioso San Joaquín. Progresaba rápidamente la nueva fundación del Carmen. Las primeras religiosas que entraron fueron dos señoras Velasco, hijas del fundador Velasco, primer esposo de la Marquesa Doña Dionisia.

Ingresaron en él miembros de las más prestantes familias de la ciudad, entre las cuales cabe mencionar a María Manuela (Carvajal y Lasprilla) de la Encarnación, A  Ana Joaquina (de Arboleda y Vergara) de Nuestra Señora del Rosario, a Juana Rosalía del Corazón de Jesús y a la Madre María Francisca del Sacramento.

 

SUPRESION DEL MONASTERIO

El 28 de julio de 1863, las 19 Carmelitas Descalzas de Popayán, en cumplimiento de la Ley del 23 de Abril, siendo Presidente de Colombia el General TOMÁS CIPRIANO MOSQUERA, sobre policía en materia de cultos que disolvía las comunidades religiosas, fueron exclaustradas de su Monasterio y se refugiaron en la casa del Señor Vicente Hurtado de Mosquera, en condiciones que en nada favorecían la observancia regular de su vida monacal.

Su anhelo por reanudar su vida y sin tener ninguna esperanza de obtenerlo en su patria, hicieron que el 28 de abril de 1864 se resolvieran aceptar la fraternal acogida que les hiciera el Ecuador en el Monasterio del Carmen Bajo de Quito.

Las religiosas de Popayán vivieron 2 años en el Carmen Bajo en unión de sus Hermanas y en 1866 fueron a Ibarra a hacer su primera fundación. Aún antes de terminarse la construcción, el terremoto del 15 de Agosto de 1868 lo destruyó y causó 4 víctimas, muriendo bajo los escombros la Madre Priora Carmen de Santa Ana y tres religiosas más. La atribulada comunidad volvió a Quito al Carmen Bajo.

Después de cuatro años de permanencia en la comunidad en el año de 1871 volvieron de Quito a Ibarra las religiosas para su segunda fundación. Muchas dificultades tuvo que vencer la Comunidad hasta que terminó su nueva construcción en 1876, siendo Priora la Payanesa Madre Gregoria del Santísimo Sacramento.

En 1943 ingresó a la comunidad de Ibarra la joven Antioqueña Ana Luisa Quintero Betancourt que traía ya su experiencia de vida religiosa, puesto que perteneció a la extinguida Congregación de Madres Deificadoras. En religión tomó el nombre de María Teresa Isabel de la Santísima Trinidad.

En 1959 fue elegida Priora del Monasterio y durante su priorato, acertó a llegar a Ibarra la Señorita Leonor Vergara Crespode Buga, sobrina del Señor Arzobispo Maximiliano Crespo, piadosa Señorita que concertando con la Madre Isabel resolvió emprender la obra de la restauración del Carmelo de Popayán.

El marcado interés por esta restauración demostrado por el Arzobispo de Popayán Monseñor Diego María Gómez, por los Padres Redentoristas Juan de la Cruz Salazar y Hernán Arboleda Valencia, el Presidente de la República, Dr. Guillermo León Valencia quien les costeó los pasajes a las Monjas, han encaminado las cosas a tal punto que el 28 de Julio de 1963, a los 100 años de su exclaustración Popayán recibiera en su seno a las Religiosas.

La humilde y pobre comunidad de Ibarra hace el heroico sacrificio de 5 de sus jóvenes religiosas que dejan entre sus hermanas de Ibarra un vacío grande, así como el recuerdo y la edificación de su espíritu de laboriosidad y reconocidas virtudes

Las religiosas que salen son:

  • ØMadre María Teresa Isabel de la Santísima Trinidad (Colombiana)
  • ØHermana Marianita de Jesús (Ecuatoriana)
  • ØHermana Juana María de San Juan de la Cruz (Ecuatoriana) se regresó al Ecuador en 1976 después de haber estado 13 años ayudando en la restauración.
  • ØHermana Bernardita de María Inmaculada (Votos Temporales) (Ecuatoriana)
  • ØHermana Isabel del Santísimo Sacramento (Votos Temporales) (colombiana)se regresó al Ecuador al año.

Celina de San Joaquín y María Ángela del Niño Jesús. Completarán el número de fundadoras algunas religiosas de Buga María Luisa de la Eucaristía, Margarita del Sagrado Corazón del Monasterio de Bogotá; así como las señoritas Clara Arturo Valdospinos (Hermana Rosa de María y del Niño Jesús de Praga (ecuatoriana) y la señorita Isabel Arturo Valdospinos (Josefina de la Santísima Trinidad).

Fueron conducidas al convento del Buen Pastor donde permanecieron hasta el 2 de Agosto de 1963, en que se instalaron en su primera casita de la carrera 8 con calle 7-35, nombrando al Señor José Rafael Mosquera como el síndico de la comunidad.

Al año siguiente se trasladaron a la carrera 10 con calle 4-60, por ser la primera muy estrecha y no apropiada para la vida de observancia y de esa forma pudieron instalarse nuevamente las Monjas del Carmen en Popayán día en que se declaró canónicamente restaurado el Monasterio.

Aquí ingresaron y emitieron sus votos religiosos: María de Jesús Crucificado, María Marta de Betania y María de Lourdes.

La familia Payanesa Mosquera Velasco, mientras vivían las Hermanas en la carrera 10, les obsequió un terreno en el barrio la esmeralda, dándose inicio a la construcción del nuevo convento, la que llegó en su obra negra hasta el segundo piso y la cual tuvo que suspenderse por las grandes dificultades de humedad que fueron apareciendo.

Las Monjas, con su primera Priora a la cabeza, Madre María Isabel, alma de la restauración del Monasterio emprendieron la magna obra de la reconstrucción de su nueva morada definitiva, siendo ya imposible la recuperación del edificio que les perteneció.

Urgidas de ubicación daban como solución enviar el personal de la comunidad al Ecuador y a otros Carmelos de Colombia; pero la intrepidez de estas ejemplares hijas de Santa Teresa hizo surgir nuevamente la construcción de otro edificio en la calle 12 Norte el 6 de Agosto de 1972, superando dificultades sin número y de las cuales se narran cosas maravillosas en las que predomina la particularísima asistencia y providencia de Dios.

“Hemos venido a clavar la primera piedra para que se alce aquí y llegue hasta los cielos una empinada torre de oración para que sobre esta tierra morena y palpitante se apoye la escala de Jacob” Monseñor Arce.

Ya casi concluido el nuevo Monasterio, fruto de la confianza en la Divina Providencia, de la tenacidad y de la ayuda y amistad de las autoridades civiles, de muchas personas y familias Payanesas y de otras ciudades, a él se trasladaron llenas de gozo las once religiosas el 29 de agosto de 1976. ..., faltándole a la pequeña Iglesia convertida en Santuario del Niño Jesús de Praga donde se le rinde un culto ininterrumpido, el cielo raso y parte de su decoración, así como el campanario.

Desde 1963 el Monasterio de San José y Santa Teresa, restauración del Monasterio del Carmen que fundaron nuestros antepasados, con la vida de oración y sacrificio de sus Monjas, ha vuelto a ser el pararrayos de la Ciudad Fecunda, que la defiende y atrae sobre sus moradores las bendiciones del cielo.

FUSIÓN DE BUGA Y POPAYÁN

Pasado 28 años de vida en el pequeño oasis cultivando constantemente la oración litúrgica y personal, donde la vida fraterna se fue constituyendo en uno de sus principales pilares, donde la soledad y el silencio fue sosteniendo sus vidas de oración constante por la necesidades de la Iglesia y de la humanidad entera, pero ante a la escases de vocaciones que fueran fortaleciendo la perpetuidad del Carmelo en esta ciudad de Popayán las hermanas se vieron en la necesidad de pedir ayuda por medio de la Presidenta de la Asociación de Santa María del Monte Carmelo a otro Monasterio que las vinieran a ayudar.

Pero como Dios todo lo hace tan perfecto y nada es por casualidad, la Hermana Helena de la Eucaristía, Presidenta de la Asociación, año 1999, ve oportuno que las Hermanas del Convento de Carmelitas Descalzas de San José de Bellavista pudieran venir a apoyar esta comunidad de Popayán, ya que estaban pasando por un momento muy duro de no tener Monasterio propio.

Realizando todos los procedimientos para iniciar gran empresa, la Congregación para los Institutos de vida Consagrada y las Sociedades de vida apostólica, vista la súplica del capítulo del Carmelo de San José de Buga y el consentimiento de los Ordinarios del Carmelo de Buga y de Popayán, estableció la fusión de dichos Monasterios con fecha de 8 de Enero de 2004.

La Santa Sede decretó la fusión de los Monasterios de Popayán y de Buga, la cual se realizó el 16 de julio de 2004. 

 

Ya han pasado 8 años desde que comenzamos con la fusión y podemos decir que todo ha marchado de bien en mejor como siempre nos ha insistido nuestra Madre Santa Teresa en sus escritos.

Ahora somos una comunidad bendecida por el NIÑO JESÚS DE PRAGA y bien acogidas por todos los Payaneses que nos han demostrado su apoyo e incondicional cariño.

Por todo esto le damos gracias a Dios y a nuestra Reina y hermosura, la Dulce Reina y Madre del Monte Carmelo.

 

Actualmente somos 20 Hermanas y formamos un solo cuerpo con Cristo, nuestra cabeza y queremos ser otras  Marías contemplativas a los pies de Jesús que “ha elegido la mejor parte y no le será quitado”.

 

Loor a las sufridas y animosas Restauradoras del Monasterio del Carmen y loor a cuantos han contribuido a esta magna empresa.

 

 Presentación de Power Point - Reseña del Monasterio

 

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